DON QUIJOTE DE LA MANCHA (2 DE 2)
SANCHO PANZA
Era un labriego simplón
con terruño y sementera,
poca sal en la mollera
y mucha en el corazón.
Se llamaba Sancho Panza
y trabajó de escudero
de un famoso caballero:
don Quijote de la Mancha.
Quería el hombre sencillo,
ayudando a su señor,
llegar a gobernador
y vivir en un castillo.
Así que dejó su huerto
para salir al camino,
y, montado en un pollino,
deshacer más de un entuerto.
Pero el pobre desgraciado
no hacía nada derecho:
salía siempre maltrecho
y con un ojo morado.
Incluso en una ocasión
en un bosque silencioso
lo invadió un miedo horroroso
y se cagó en el calzón.
Sancho iba de lío en lío;
en la cabeza montones
de muy buenas intenciones
y el estómago vacío.
Mas, pese a tanto accidente,
llegó a una gran conclusión:
no es tan mala ocupación
la de ayudar a la gente.
con terruño y sementera,
poca sal en la mollera
y mucha en el corazón.
Se llamaba Sancho Panza
y trabajó de escudero
de un famoso caballero:
don Quijote de la Mancha.
Quería el hombre sencillo,
ayudando a su señor,
llegar a gobernador
y vivir en un castillo.
Así que dejó su huerto

para salir al camino,
y, montado en un pollino,
deshacer más de un entuerto.
Pero el pobre desgraciado
no hacía nada derecho:
salía siempre maltrecho
y con un ojo morado.
Incluso en una ocasión
en un bosque silencioso
lo invadió un miedo horroroso
y se cagó en el calzón.
Sancho iba de lío en lío;
en la cabeza montones
de muy buenas intenciones
y el estómago vacío.
Mas, pese a tanto accidente,
llegó a una gran conclusión:
no es tan mala ocupación
la de ayudar a la gente.
DULCINEA
Préstame mucha atención:
a don Quijote el famoso
una dama del Toboso
le ha robado el corazón.
Me han dicho que Dulcinea
no tiene un trato muy fino,
que huele siempre a gorrino
y que no chilla, berrea.
Dicen que va en alpargatas,
que se le escapa algún pedo
y levanta con un dedo
cuatro sacos de patatas.
Que luce en pleno bigote
un lunar negro y peludo,
que, por cierto, no es menudo,
y encandila a don Quijote.
Este amor al mundo asombra,
pues la señora es mandona,
bravucona y muy guasona,
y se ríe de su sombra.
Pero el hidalgo manchego
la ve delicada y bella
porque está loco por ella;
¡para algo el amor es ciego!
a don Quijote el famoso
una dama del Toboso
le ha robado el corazón.
Me han dicho que Dulcinea
no tiene un trato muy fino,

que huele siempre a gorrino
y que no chilla, berrea.
Dicen que va en alpargatas,
que se le escapa algún pedo
y levanta con un dedo
cuatro sacos de patatas.
Que luce en pleno bigote
un lunar negro y peludo,
que, por cierto, no es menudo,
y encandila a don Quijote.
Este amor al mundo asombra,
pues la señora es mandona,
bravucona y muy guasona,
y se ríe de su sombra.
Pero el hidalgo manchego
la ve delicada y bella
porque está loco por ella;
¡para algo el amor es ciego!















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