viernes, 8 de octubre de 2010

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FÁBULAS (2 DE 2)

LA LIEBRE Y LA TORTUGA

Cierto día una liebre se burlaba de las cortas patas y la lentitud al caminar de una tortuga. Pero ésta, riéndose, le replicó: «Puede que seas veloz como el viento, pero en una competición yo te ganaría». La liebre, totalmente segura de que aquello era imposible, aceptó el reto, y propusieron a la zorra que señalara el camino y la meta.

Llegado el día de la carrera, emprendieron ambas la marcha al mismo tiempo. La tortuga en ningún momento dejó de caminar y, a su paso lento pero constante, avanzaba tranquila hacia la meta. En cambio, la liebre, que a ratos se echaba a descansar en el camino, se quedó dormida. Cuando despertó, y moviéndose lo más veloz que pudo, vio como la tortuga había llegado tranquilamente al final y obtenido la victoria. 

Moraleja: Con constancia y paciencia, aunque a veces parezcamos lentos, obtendremos siempre el éxito.



LA LECHERA

Una lechera llevaba en la cabeza un cubo de leche recién ordeñada y caminaba hacia su casa soñando despierta. "Como esta leche es muy buena", se decía, "dará mucha nata. Batiré muy bien la nata hasta que se convierta en una mantequilla blanca y sabrosa, que me pagarán muy bien en el mercado. Con el dinero, me compraré un canasto de huevos y, en cuatro días, tendré la granja llena de pollitos, que se pasarán el verano piando en el corral. Cuando empiecen a crecer, los venderé a buen precio, y con el dinero que saque me compraré un vestido nuevo de color verde, con tiras bordadas y un gran lazo en la cintura. Cuando lo vean, todas las chicas del pueblo se morirán de envidia.

La lechera comenzó a menear la cabeza pensando en su bello futuro. Entonces el cubo de leche cayó al suelo, y la tierra se vistió de blanco. Así que la lechera se quedó sin nada: sin vestido, sin pollitos, sin huevos, sin mantequilla, sin nata y, sobre todo, sin leche: sin la blanca leche que le había hecho a soñar.

Moraleja: No seas impaciente con el futuro pues ni el presente está seguro.

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LA ÚLTIMA
"UN LENGUAJE DEMASIADO CORRECTO": Donde, con cierta guasa, se habla del uso del lenguaje llevado a la exageración de lo "correcto", sin olvidar que a través del lenguaje también se manipula la realidad.

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